Hay otro vector muy importante en la transformación personal es sentirse pleno y tener éxito en aquello importante. Lo más importante respecto a la plenitud es hacer aquello que realmente nos llena, a esto lo llamamos experiencia del Alma. Se diferencia de otras experiencias, incluso algunas que realmente creemos que nos llenaran, en que al cumplirse nos aporta un estado de paz y plenitud ejemplar que ya no depende de aquella experiencia. A diferencia de otras experiencias que al cumplirlas poco después y algunas inmediatamente nos agitan o nos encadenan a esa experiencia con apegos, dudas, confusión y así se salta de una experiencia a otra con pequeños estados de satisfacción momentáneos intermitentes pero dejando un vacío en nuestro ser.
Conocer la profundidad de tu ser y de tu Alma te llevará a conocer tu sitio en el mundo y al mismo tiempo a conocer tu función o misión, podríamos decir, en este mundo. Esto es algo esencial para el estado de plenitud. Este conocimiento de tu lugar y cómo te integras en “este mundo” o tu misión en esta vida (SVADHARMA en sánscrito) se da, en la mayoría de las personas, a través de muchas experiencias mediante el ensayo y el error, generando en los mejores casos pequeños aprendizajes pero que aun así se llega a ciertos momentos de la vida, o incluso al final de la vida sin comprender el verdadero significado de la existencia. Mediante los métodos iniciáticos y la sabiduría ofrecidos en Anima Íntima, basados en el Tantra, Yoga, Eneagrama esotérico, astrología, entre otros, puedes llegar a sentir y comprender verdaderamente tu Alma y lo que realmente te llena, llegando a sentir que cada acción que haces, cada momento que vives, tiene “sentido” y merece ser vivido.
El secreto esotérico en las tradiciones de la sabiduría se fundamenta en comprender, de forma práctica, que este universo se estructura en base a unos principios y un orden, pero este orden dista mucho de lo que la mayoría de personas piensa como “orden”. Fundamentalmente estos principios y orden llevan implícita una misión en la manifestación del universo, en la tradición india lo llaman DHARMA y esta “misión universal”, como la podríamos llamar, se manifiesta en cada ser humano de forma distinta, aunque en esencia sea la misma.
